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  • SOBRE NOSOTROS


    Con esta frase el pintor malagueño, que en varias ocasiones a lo largo de su vida buscó tranquilidad e inspiración en nuestra comarca la Terra Alta, resumió toda una vida de trabajo y creatividad luchando contra la inercia y reinventando su arte.

    En Celler Batea nos sentimos plenamente identificados con ese espíritu de inconformismo que debe estar presente en las diferentes etapas de cualquier proyecto vital. Nos gusta lo que hacemos, el vino y la tierra como expresión de nuestra cultura e identidad afrontando el reto de cada vendimia con la ilusión y la madurez de reconocer que todavía queda por aprender.

    No vayas a donde el camino te pueda llevar,
    vé donde no hay camino y deja sendero

    Ralph Waldo Emerson

    UNA BODEGA CON HISTORIA PROPIA


    El cielo azul mediterráneo ha sido testigo de la importancia de la cultura del vino en las vidas de los habitantes del pueblo de Batea a lo largo de los siglos.

    La historia señala que el inicio de nuestra relación con el vino fue gracias a los fenicios que establecieron rutas comerciales con diferentes puntos geográficos de la península ibérica. Y es a través de la desembocadura del rio Ebro en el mar Mediterráneo como la actual Batea, situada a menos de 50 km. de distancia, tuvo su primer contacto con el vino en el siglo VII a.c.

    El vino que traían los fenicios como artículo de intercambio comercial y que la población local lo reservaba exclusivamente para ritos ceremoniales comenzó a ser producido en la zona y con el paso del tiempo acabó convirtiéndose en uno de los protagonistas de la hoy conocida como dieta mediterránea.

    A finales de 1950 es cuando un grupo de viticultores de Batea conscientes de la importancia social y económica que representaba el cultivo de la vid deciden dar un paso adelante uniendo voluntades y recursos en la creación de Celler Batea.

    Los inicios suelen ser difíciles como fueron los nuestros. En un contexto general de precariedad y siguiendo el principio de hacer más con menos, los 101 viticultores fundadores de Celler Batea construyeron las instalaciones originales al mismo tiempo que cultivaban los viñedos culminando en 1961 con la elaboración de la primera añada constituyendo el primer paso de un largo camino andado hasta hoy.

    Lo qué con mucho trabajo se adquiere, más se ama
    Aristóteles

    El trabajo de los viñedos


    Cultivar la tierra es una de las actividades más importantes que sustenta el desarrollo del ser humano. Probablemente la viticultura es una de las más exigentes y que mejor expresa la delicada relación entre el agricultor y el entorno. Durante el año, el viticultor se esfuerza en interpretar la partitura tocada por la naturaleza la cual se transmite fielmente en la uva imprimiéndole el carácter de la añada en los futuros vinos.

    A través de los ojos del viticultor transcurre el año formado por una sucesión de terrazas y llanos, donde se alternan vivos colores desde el blanco verdoso del olivo en flor, pasando por el rosa palo de los almendros hasta el verde amarillento o el rojo oscuro de los racimos de uva de la Garnacha blanca y tinta avisando del final del verano.

    Y es en este entorno donde se crean los vinos de Celler Batea, expresión de la historia de nuestra tierra y de la sabiduría de su gente adquirida con el paso del tiempo y que con determinación, año tras año, trabajan la viña pero siempre con la mirada puesta en el cielo.

    La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás,
    pero ha de ser vivida mirando hacia adelante

    Sören Kierkegaard

    EL VIAJE


    Ha transcurrido más de medio siglo desde que la gente de Celler Batea, con inseguridad pero llenos de pasión y esfuerzo, empezó a andar el camino que ha ido dibujándose fruto de nuestros aciertos y errores.

    Solo conociendo nuestro pasado es posible dar forma y sentido al viaje emprendido por las personas que han formado parte de la historia de Celler Batea y que con optimismo aspiramos a continuar poniendo lo mejor de cada uno de nosotros en los vinos que elaboramos.

    Luis Marin / La Estrategia


    Tras terminar sus estudios de Enología y un breve paso por diferentes bodegas se incorporó a Celler Batea como Director Técnico en 1985. Los distintos Consejos Directores han confiado plenamente en su capacidad, conocimientos y experiencia para que llevara a cabo una continua actualización de los políticas de viticultura y enología de Celler Batea. Con esta filosofía de trabajo y gracias al buen equipo de profesionales que ha ido aglutinando a su alrededor le ha permitido imprimir una sólida línea de desarrollo a nuestros vinos.

    Judith Folch / El cuidado de los vinos


    Ella es la responsable de bodega, laboratorio y control de calidad de Celler Batea desde el 2009 aportando su experiencia y conocimientos al Departamento Técnico. Una vez acabados sus estudios de Enología ha desarrollado una intensa labor trabajando para distintas bodegas en áreas como elaboración, control de maduración, análisis de laboratorio etc..,confiriéndole una rica visión global y polivalencia que fue lo que nos impulsó a pedirle que se uniera a nuestro proyecto.

    La herencia


    Ramón, Eva y el pequeño Eric representan tres generaciones de la historia de Celler Batea. Más de 50 años conviviendo diferentes formas de entender la vida y el vino en un largo viaje aprendiendo a perseguir objetivos comunes hasta crear una cultura propia basada en el convencimiento de que solo con un firme compromiso por la producción de uva de calidad seremos capaces de continuar siendo una gran familia.